PRINCIPIOS DE SIGLO - LA BELLE EPOQUE

 Antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 (recién estrenadito el siglo), Europa era el centro del mundo. Y eran felices y optimistas. Tenían con qué. Las potencias europeas más importantes contaban con bastos y poderosos imperios. Muchos de ellos se habían industrializado y se desarrollaban a pasos agigantados (otros... no tanto). La cultura, el arte y la ciencia florecían por donde se mirara. Y todos pensaban que la cosa no podía más que mejorar. Tan resplandeciente y optimista era esta etapa que se la llamó la Belle Epoque (La época bella). 

Pero, como suele suceder la belleza y el optimismo suelen estar reservados para las clases pudientes. Al parecer, Europa no repartía tan bien las enormes riquezas que generaba a partir de sus colonias, porque en todas las grandes ciudades de todas las potencias de entonces, había hordas de gente que se moría de hambre. Campesinos que apenas sobrevivían con el producto de su trabajo; obreros fabriles explotados, viviendo en condiciones indignas y cobrando salarios de subsistencia. Todos analfabetos y sin posibilidades de progresar.

TITANIC

Y para comenzar, vamos a hacerlo con una película que no necesita ni presentación. ¡Una joya! Sí, TITANIC. La de James Cameron, Leo Di Caprio y Kate Winslet. Allí, tragedia y romance aparte, podemos ver con claridad meridiana, las diferencias de clases que existían, entre los poquísimos que viajaban en la primera del barco, y que por lo tanto accedían a un viaje con todos los lujos y los privilegios (tanto en los sectores del barco a los que podían acceder, como en el trato  que les dispensaban todos); y los de tercera clase que no solo los revisaban a ver si tenían piojos, sino que eran permanentemente sospechosos, se les prohibía acceder a determinadas partes del barco, se les revoleaban los chalecos salvavidas, y eran los que se podían sacrificar al momento de elegir a quiénes salvar del naufragio.


Es muy poco lo que puedo reseñar o agregar a este peliculón. No sé si alguien todavía no la vio, yo la ví decenas de veces (no exagero, en el cine solamente la ví tres veces). Tiene todo para ser un clásico: un gran director, un gran elenco, un Leo Di Caprio en su etapa más fachera, excelentes efectos y una historia que nos mantiene expectantes durante las 3 horas que dura el film. Pero, más alla de verla por la historia misma, es un excelente retrato de las diferencias de clase y la idiosincracia de la sociedad de principios de siglo 20.

TESTAMENTO DE JUVENTUD

Con esta película ya nos vamos acercando a la Primera Guerra Mundial, de hecho nos muestra justo la etapa de transición entre la sociedad despreocupada de las clases acomodadas de la pre guerra, y cómo el conflicto mundial vino echar por tierra todo ese optimismo y ese bienestar de principios de siglo. La película cuenta la vida de cuatro jóvenes de clase acomodada en Gran Bretaña. La historia está centrada en la protagonista (autora de la novela sobre la que se basa el film) que recuerda cómo su grupo de amigos se debatían entre qué carreras universitarias estudiar, cuando estalla la guerra y deben ir a combatir al frente. La protagonista se debate entre estudiar en Oxford o convertirse en enfermera para asistir a los compatriotas heridos. El plus: Kit Harington, el Jon Snow de Game of Thrones, es el interés romántico de la protagonista. Para los que además, amamos el acento de los británicos, los actores son todos ingleses. 
Desde ya, para los que prefieren el libro antes que la peli, también está disponible la novela. La autora es Vera Brittain. 


Vale la pena aclarar que solamente recomiendo en este espacio, las películas que ví, o las novelas que leí, seguramente de cada período debe haber cientos de otras alternativas, pero yo mi limito a recomendar las que conozco...

LA PRÓXIMA YA NOS METEMOS DE LLENO CON LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

NOS VEMOS...


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